
Lo divertido del juego de ser humanos, es que en cada momento podemos actuar, hacer y ser niños de nuevo, jugando el juego de la exploración por primera vez, simplemente vivir con inocencia, sin juicios, sin expectativas.



Investigar, averiguar, buscar, jugar, husmear, indagar, probar, notar, apreciar, sentir, percibir, distinguir, observar; valorar, comparar, tantear, comprobar, ensayar, tratar, intentar, disfrutar, deleitar, descansar … o ¿tal vez una mezcla de todo?.
Estas son algunas de las ideas y experiencias que vienen a mi mente cuando pienso en la Exploración del Silencio. Es un infinito de formas y sensaciones a través de las cuales puedo reconocer la naturaleza de la esa fuente interior que existe en mi.
Pero la clave de este juego es que está en tus manos el poder y alcance de tus descubrimientos y acercamiento con la experiencia del Silencio, está en tus acciones, en tus pasos por estrechar tu conexión con el principio y fin de todo; tiempo, espacio, energía, sabiduría, vida, se vuelven el campo de juegos de la conciencia.
En algún punto desearía poder elegir por tí y llevarte en este viaje mágico, simple, natural, pasional, intenso y divertido del río de gracia divina, realmente desearía poder hacerlo, pero no es así y ese también es el regalo más grande de vida que existe para todos, somos libres de elegir cómo y qué vivir.
Por todo ello, solo te puedo recordar que VIVAS INTENSAMENTE cada momento, en cada instante de vida, hay tanto por recordar, por entender, por saber, por disfrutar, que no tienes tiempo que perder, VIVE y goza cada experiencia, situación, problema, regalo, días cotidianos, rutinas, trabajos, familia, amigos, parejas, compañeros, conocidos…
Es fácil conformarse con un bienestar y experimentar tranquilidad, y esa se puede convertir en una trampa, pues al encontrarnos cómodos, dejamos de estar activos en nuestra exploración y sin darnos cuenta volvemos a los hábitos que nos limitan, la aventura de Ser es mucho más grande que el océano, infinita es su naturaleza.
¡VIVE! en esa actitud constante de estar presente, de lleno, con todo lo que eres, con todo lo que sientes, piensas, quieres y reflejas, vive con las capacidades, habilidades y preferencias con las que cuentas, desarrollándote, evolucionando, descubriéndote, recreándote, re-inventándote, deleitándote con quien eres.
Y para re-encontrarte con esa fuerza, ese ímpetu y la intensión de hacerlo, solo tienes que preguntarte “¿cuál es el deseo más grande mi corazón en este momento?” si tienes una respuesta, ese deseo será el que te moverá a seguir dando paso tras paso para alcanzarlo.
La búsqueda tiene un fin, la experiencia no, la exploración es tu herramienta para participar en el juego eterno y mientras tú digas quiero más, siempre lo habrá.
Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.