
Desperté esta mañana con la sensación de entusiasmo, sintiendo que el campo de juego me llamaba, como cuando era niña y los fines de semana eran el descanso de la rutina escolar, de los desayunos corridos y las llegadas tarde a la escuela (aún viviendo cruzando la calle), de tardes de tareas y clases extras, de dormir temprano para el día siguiente repetir la misma rutina, aunque pasar tiempo con mis amigas (os) y compañeras (os) de colegio era la magia del tan esperado recreo, nada se comparaba con esos fines de semana en los que mis papás tenían tiempo para jugar y disfrutar, para estar en familia.
Hoy, no es fin de semana; sin embargo, así me siento y es que he descubierto la cualidad de saber que cada día es solo un juego, no tomarme nada, ni a nadie en serio; cuando éramos niños ninguna situación parecía sin solución, las locuras y aventuras más grandes surgían de buscar las respuestas, dándole rienda suelta a la imaginación podíamos encontrarnos con una tarde de encierro en la que podías jugar o charlar a través de la ventana por horas con tus amigos de la calle, si de dinero se trataba podías pedirle a tus papás o amigos, las horas de juego nos llevaban a viajes a través del tiempo y el espacio, de experiencias de vida y profesiones, de convertirnos en los héroes y heroínas de nuestras historias, de salvar universos o la tierra en una sola vuelta a la manzana.
Y lo que más resuena en mi corazón es la inocencia y frescura de ser un soñador para el cual sencillamente TODO ES POSIBLE, frases como: "Mami te quiero hasta la luna, tres vueltas y de regreso" no son fantasía, son la expresión clara de lo que sentimos, querer mantenerte despierto hasta la madrugada pues el juego es eterno, es tanta la pasión y el entusiasmo que se vive que cada día es nuevo, es como re-iniciar la máquina de vivir y cada día cuenta una historia completa, con su sabor, su ambiente, su ritmo, su objetivo.
Hoy mi día esta lleno de gozo, es una fiesta en la que estar presente con quietud y belleza se filtran en casa parte de mi Ser, hoy sé y ME VIVO, como una viajante cósmica que se deleita con todos y cada uno de sus sentidos, llevándolos a su máximo potencial. Es cierto hay días que juego a la mamá pagando cuentas, llevando y trayendo cosas, limpiando la casa o simplemente llamándole la atención a alguien, otros días soy la terapeuta que ayuda a otros a sanar su cuerpo, algunos días soy la hija que se deja consentir y apapachar por mamá y hay días en los que soy una loca con muchos pensamientos, sentimientos y contradicciones, en los días más extraños he jugado el papel de un monstruo incomprendido, jajá !!! Eso puedes confirmarlo con mis compañeros de casa, pero al final es solo la historia del día, llegó a la cama y esa historia es solo una película que ha quedado cerrada.
Y al cerrar mis ojos, solo quiero dormir para poder abrirlos y empezar un nuevo día.

