
La vida siempre nos ha brindado la libertad de elegir, de decidir como experimentarle, siempre tenemos la opción de decir: Si o No.
Y siendo honesta, ya llevo algunos años experimentándola, disfrutándola y en muchas ocasiones sufriéndola; la diferencia entre una y otra experiencia, siempre ha sido y siempre será la apertura de aceptar y permitir lo que "está en este momento".
Un amigo decía que era mentira que existía una opción, que es tonto elegir por cerrarnos a lo que Dios o el universo nos esta brindando, que en el infinito de posibilidades, todas y cada una de las experiencias que llegan a nuestra vida, están siguiendo un plan divino, un plan mucho más allá de nuestra comprensión, que contempla un juego en la eternidad e inmortalidad, que no tiene límites en el tiempo y el espacio.
Si jugamos este juego, entramos en la dimensión donde todo es posible, donde los tiempos y las formas son solo percepciones en las que lo único que hace de este juego gozoso y divertido es el soltarnos y permitir que sea lo que es.
Mi Maestro siempre dice: "Dios siempre gana" y no se refiere al viejito de barbas blancas que como decía Jaime Sabines, algunas veces se le pasa la mano; Dios siempre gana, porque en cada instante lo único que existe es el amor que lo sostiene y mueve la creación en la búsqueda de nuestro despertar a esta verdad, porque la invitación constante, urgente y natural es que recuerdes que tu mismo te mueves en amor.
Y al decir Si a la vida, dices Si al amor, dices Si a poder experimentar en cada momento la gracias de estar vivo y conciente.
Solo di Si!

