Puedes creer que necesitarías volver a nacer para conocer la pureza y que te tomará otra vida o más el actuar y reaccionar de manera pura, pero si haces tu meta en esta vida el alcanzar un nivel de pureza tan alto como puedas con la sabiduría y amor que tienes justo ahora, estarás dando el más grande de los saltos a tu despertar. |
Mi padre, en sus últimas dos semanas de vida, dijo que su mayor deseo era ser puro, tan puro como fuera posible, esto fue hace 10 años. Estuve con él en sus últimas dos semanas de vida, en su lecho de muerte él estaba tan vivo a pesar de estar tan cansado por todas las dolencias físicas, enfermedades y pena.
Su mente era tan clara como el agua más pura y tuvimos muchas charlas en las mañanas y tardes sobre la vida y lo que es importante.
Cuando él mencionó la palabra “pureza”, resonaba profundamente en mi alma y descubrí que esto se ha convertido en una noción que sobresale como lo más importante para mi.
Se ha convertido en algo sagrado o bendito para mi, en el viejo sentido de la palabra, definido como un todo, inmaculado, saludable, feliz y completo.
Hay momentos preciosos en la vida cotidiana que son sagrados exactamente porque no me pertenecen a mi. Están ahí para que yo los disfrute, juegue con ellos, y entonces me muevo al siguiente momento en una nueva danza, un nuevo juego.
A través de la Ascensión yo me he vuelto consciente de la parte pura, inalterada, que no enjuicia, de mi verdadera naturaleza, dónde yo no interpreto, dónde no pido que nada satisfaga mi ego, no me culpo a mi ni a otros; la pureza de esta esencia se vuelve más llena y rica en cada momento que pongo mi atención en ello. Hay un movimiento inalterable hacia la quietud pura y entonces puedo observar lo que ocurre dentro de mi, pensamientos y emociones de una fuente en un estado neutral.
La pureza del momento es real, verdadera, no impone límites en la experiencia del momento, puede ser satisfactoria o puede ser difícil, pero tu relación con el momento no está atada o vinculada ni a la plenitud ni a la dificultad. La reacción con el momento no es de manipulación ni miedo, ni de conflicto o resistencia. Es simple, en ocasiones muy amorosa y gozosa, y muy muy pacífica.
La pureza de este momento es sin-yo (sin propiedad), no está atada ni restringida por ningún deseo por “mi” parte para cambiar o alterar su curso. Es como un río, un flujo eterno de agua, incesante en su propia dirección, cristalina, completamente abierta y completa.
La pureza del momento no carece de nada, es dulce, sincera, y no requiere para nada de “mi”. Moverte libremente en la pureza, sin caer, sin caer, como una espiral que danza hacia arriba hacia las nubes y más allá de las estrellas, hacia afuera pero siempre moviéndose, siempre danzando dentro.
Los amo,
Siempre,
Siva Priya

