Es común que en temporadas como ésta hagamos un corte de lo que ha ocurrido por algún tiempo y probablemente nos hemos preguntado en alguna ocasión: ¿Cuál es mi misión en esta vida? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito de vivir?O tal vez, como a mi me pasaba, era algo que ni siquiera tenía razón o lógica preguntarme.
A través de la exploración de vivir en plenitud, para mí todo ha cobrado sentido, porque he podido reconocer que el único destino u objetivo que puede existir es el descubrirte en tu mejor versión, es que reveles al mundo tu esencia y la pongas a su servicio; cuando te llenas de ti mismo es como una fuente infinita, un río inagotable de tu naturaleza que se desborda desde tu interior para derramarse en todo y todos los que te rodean, es cuando nos hacemos presentes y nos levantamos en nuestro poder poniéndolo afuera y al servicio de la humanidad, del universo entero.
Es entonces cuando toda la creación danza contigo y se deleita con tu sabor, en tu ritmo de bailar, en tu ser, es como si fuera un padre que se regocija al ver a sus pequeños en un recital mostrándose con su gracia particular, no puede apartar la mirada de ellos, pues cada movimiento, gesto o equivocación estan llenos de esa presencia.
Todos y cada uno somos esos pequeños en el recital de la vida, sin importar cuan perfectos y precisos sean nuestros pasos o que nos equivoquemos, tropecemos o caigamos, cada vez que nos paramos en el escenario en conciencia, ES cuando presentamos nuestro propio show.
Que mejor forma de vivir cada momento en la libertad y la satisfacción de ser simplemente quien eres.
¡Feliz inicio de año 2011!





















