
Me queda claro por qué es que muchas veces vemos representada a la tierra como la Madre, Gaia o La Fuente, es como que la vida esta sostenida en su perfección por esa fuerza llamada AMOR, no existe nada más fuera de esa experiencia, ¿me explico? En el tiempo de gestación de todo pequeño ser humano, llegamos al vientre de una madre en la que todas nuestras necesidades se ven satisfechas, alimento, cobijo, seguridad, la vida se crea en un espacio infinito de energía más allá de lo comprensible, más allá de lo limitado a las "capacidades", en esta etapa no hay nada que nos separe de esa vivencia, de hecho en nuestros primeros años nos mantenemos en esa experiencia de que el mundo entero nos pertenece, así es como cada ser y cosa que llega a nuestras manos, se convierte en "nuestro" o mejor dicho "mío", pero ni siquiera se trata de un acto de egoísmo o posesión, es acerca de ser uno con todo, por lo tanto todo lo que vivo, deseo, siento, pienso y hago está en armonía y conexión con todo.
No hay nada que hayas hecho o que hagas que te separe, aleje o te prive de la unión con esa experiencia de vida.
Es así como todas las madres o padres del mundo siempre reconocerán la belleza y perfección en cada uno de sus hijos; en esa energía y a la luz del amor no hay nada que no sea permitido, es así como la vida, Dios o el universo son la fuente de todo, permitiéndolo todo, siendo guardián de todo.
Para los que son padres será fácil entender a lo que me refiero con esa cualidad incondicional del amor, para los que no somos padres, solo reflexiona en esos seres a los que amas, en los momentos más bellos y dulces, si se te pregunta: ¿estarías dispuesto a ... por este ser al que amas? y seguramente a respuesta sería: Sí, estoy dispuesto.
Estas respuestas son las que damos día a día cuando vivimos en el reconocimiento del amor; en la actitud (Acción-Elección) de ser testigos de la vida, hay una frase que dice que ni la hoja del árbol cae, sin la voluntad de Dios, bueno si hablamos de esa grandeza en detalles tan sutiles, solo date cuenta de la atención, energía y amor que hay en cada célula de tu cuerpo que brinda vida, forma, belleza. Es una experiencia tan delicada, grácil y fluida que reclama toda conciencia para su entendimiento, para su apreciación.
Así que si regresamos a nuestro estado natural de ser los hijos consentidos de Dios, seguro reconocerás las bendiciones que se derraman instante a instante en tu día, vivirás en total alabanza y gratitud, siendo dador y receptor del amor de estar vivo.
Por lo tanto todo deseo o sueño es ¡PRESTO MANIFESTO, todo está hecho!
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